Japa En Los Momentos Vacios

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"No hay diferencia entre el Nombre de Dios y Dios. Entonces cuando cantáis Su Nombre, Él está a vuestro lado".

Paramahamsa Vishwananda

 

Paramahamsa Vishwananda habla con frecuencia de la importancia de cantar los Nombres Divinos. No puedo deciros cuántas veces personalmente le  escuché a Él hablar sobre cantar los Nombres Divinos con amor, sobre pensar en Dios en todo lo que hacemos.

Las personas también le preguntan cómo pensar en Dios en todo cuando tienen familia, trabajo y otras responsabilidades en su día. Dicen: “No puedo pensar en Dios todo el día. Hay demasiadas otras cosas sucediendo".

En Su infinita paciencia y amabilidad, Él les dice que simplemente comiencen en alguna parte, que piensen en Dios al comienzo de su día y nuevamente al final. Esto es suficiente.

Esto también es un mal negocio para Dios. Cuando pensamos en Dios solo dos veces al día, lo que finalmente decimos es: "Te reconoceré como mi eterno Amado solo dos veces porque estoy contento de pasar mi tiempo disfrutando de los regalos que me has dado". No hay nada de malo con esto. Y Dios, en todo su Amor, misericordia y paciencia infinita, dice: "Está bien, querido, disfruta. Te veré esta noche". Y seguimos con nuestras vidas. Cuando ponemos el esfuerzo consciente en enfocarnos en Dios a lo largo del día, estamos diciendo "Te prefiero a ti por encima de tus dones. Quiero la alegría eterna de amarte más de lo que quiero tus dones temporales".

Conscientemente, elegir pensar en Dios a lo largo de vuestro día es posible y comienza con olvidar las excusas y buscar soluciones. Como en todo, adoptar una nueva práctica o hábito requiere paciencia, disciplina y práctica. Recordar a Dios a lo largo de vuestro día no es diferente.

 

Empieza con los momentos vacíos.

Todos los tenemos en nuestros días. Estos momentos vacíos son los puntos en nuestros días en los que nuestros cuerpos físicos pueden estar haciendo algo, pero nuestras mentes no necesariamente tienen que estar súper ocupadas. Para muchos de nosotros, este es nuestro café o almuerzo, el paseo al baño, incluso el viaje al trabajo.

Todos tenemos momentos vacíos durante nuestro día. Estos momentos vacíos son los puntos en nuestros días en los que podemos dejar ir nuestras mentes. Estos espacios de tiempo normalmente involucran actividades físicas que no requieren mucho compromiso de la mente.

Las posibilidades son infinitas. Convertid vuestros rituales matutinos y vespertinos de bañaros y lavaros los dientes en una oportunidad de estar con Dios, de cantar los Nombres Divinos.

Convertid la caminata a otra oficina en una corta caminata con japa. Pensad  en vuestro viaje como en el tiempo para estar con vuestro Amado. Pensad  en vuestro descanso de tomar café como una cita de café con Dios. O el té si es más vuestro estilo. Incluso hay santos que acudieron al baño como espacio para orar en paz. Vosotros también podéis.

Empezad por encontrar los momentos vacíos y disfrutadlos también. Disfrutad de vuestro tiempo con vuestro Amado, tanto en vuestra práctica de meditación personal como en los momentos vacíos de vuestro día.

 

Mantened cerca un recordatorio del Divino.

 

Sea cual sea la forma de la Divinidad con la que os sentís cerca, mantened una imagen de Ella cerca. Mantened uno en vuestro escritorio, en el tablero de vuestro automóvil, como el protector de pantalla en agradeced teléfono u ordenador. Respirad hondamente cada vez que lo miráis y agradeced a la Divinidad por estar con vosotros hoy.

De esta manera, podéis pedirle a Dios que os acompañe al comenzar cualquier proyecto o viaje en automóvil o cualquier otra cosa que podáis estar haciendo. Mirad periódicamente esa imagen y recordad que Él está allí y agradecedle a Él por Su presencia cuando haya terminado. De esta manera, todo lo que hagáis puede ser parte de vuestra relación con Dios.

Es así de simple. De Verdad. Lo es.

 

Pero lo más importante de todo esto es comenzar en alguna parte. Dejad de mirar todas las razones por las que no podéis y comenzad a buscar todos los lugares que podáis. Mientras más practiquéis esto, más débil se vuelve la mente y más fácil es ver lo Divino en todo.

Dios está en todo lo que hacéis. Tomad el tiempo para buscarlo donde quiera que esté y, de repente, incluso las tareas más mundanas de vuestro día pueden convertirse en un momento de amor por vuestro Amado eterno.


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